¿Todo egresado aprende a ser un buen psicólogo?

¿Todo egresado aprende a ser un buen psicólogo?

Ser egresado no necesariamente quiere decir que se está en total competencia para el

desarrollo de la profesión de psicología, el profesional debe estar co-construido de diversas

experiencias, capacidades y actitudes personales, las cuales pueden ser desarrolladas o estar

internalizadas en la persona.

Entendemos como un buen psicólogo por quien tenga la capacidad aprendida para

desempeñar adecuadamente la tarea otorgada de acuerdo al área ejercida, en esto logramos

ver dos ideas principales para evaluar aquello, La primera es que la competencia que se

asocia al tipo de tarea en particular que se encomienda y el lugar de trabajo en específico, la

segunda trata sobre la competencia de conocimientos, habilidades y actitudes acerca de

aquello que se desempeña(González, et al. 2014).

Si bien en el transcurso de la carrera universitaria se refuerzan y se adquieren conocimientos

los cuales son propios de los psicólogos como por ejemplo la teoría cognitiva, la teoría de la

personalidad y el cómo se realiza el diseño y ejecución de las labores, entre otros, junto con

esto además se fortalecen competencias genéricas como lo son el pensamiento Crítico,

Reflexivo, la resolución de problemas y comunicación eficaz o demás, guiados por el

comportamiento ético y pensamiento estratégico adecuado al psicólogo (Roe. 2003), hay que

tener en cuenta que, hablando desde mi experiencia personal, todo esto es generalmente visto

solo en la teoría sin mayor aplicación, también he de destacar que no necesariamente estas

son aceptadas o adquiridas sin problemas por los estudiantes y mucho menos es posible ver si

se hará correcta aplicación del conocimiento adquirido teóricamente, ya que hay actitudes y

rasgos personales las cuales pueden limitar el ser un “buen psicólogo”, en esto lo idóneo

serían actitudes de respeto a las personas, apertura hacia las críticas, compromiso, orientación

hacia el usuario e integridad y rasgos de personalidad que cumplan con los siguientes

criterios: estabilidad emocional, concienciación, amigabilidad, flexibilidad, autoconfianza,

experiencia de trabajo personal, interés en las personas, interés en los entornos de negocios,

valores democráticos y en lo posible ausencia de psicopatologías(Roe. 2003).